domingo, 2 de noviembre de 2008

Los Estragos del Frío Polar

Como con los pies fríos no se piensa bien he preferido dejar de pensar. Es siempre una buena idea. Estoy empezando a cansarme de jugar a la razón fría como el protagonista del libro con el que lloré a finales del curso pasado. No pretendo echar la culpa al frío polar de estos días, ni pretendo que alguien lo entienda. Es una cuestión de supervivencia. Estoy cansada de ver pasar los mismos fotogramas de la misma película una y otra vez. Quiero poder contar el tiempo en latidos.

"Quedaba así condenado a jugar eternamente al Juego de la Razón Fría,combinando pedacitos de hielo sobre una superficie blanca desconocida e infinita. Y ninguna Gerda me iba a venir a rescatar"


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